11 abril 2010

La leyenda del tirano y el mago.


Aquél no era un país muy diferente a otros.
Como todos tenía un hombre que mandaba y como algunos, tenía un hombre sabio.
El gobernante, el tirano, era duro y despótico. Su fuerza era su ejercito y las duras leyes con las que administraba su reino.
La gente admiraba al hombre sabio. Le creían mago porque mago parece aquél que siempre tiene respuesta a todas las preguntas.
El tirano, sin conocerle, le odiaba. Quería para si mismo el respeto que sus súbditos manifestaban a aquél hombre que siempre estaba en boca de todos.
Su fama aumentaba cada día y el tirano temía que se hiciese tan poderoso como él.
Llegó a obsesionarse con esa idea hasta el punto que decidió que debía acabar con su influencia.
Pensó en tenderle una trampa.
Le invitaría a una fiesta en el palacio y delante de todos los cortesanos le haría una pregunta que no sería capaz de responder. Le preguntaría por la fecha de su propia muerte y así fuese cual fuese su respuesta le mataría con su espada demostrando que él tenía el poder y que el sabio se equivocaba al no haber adivinado que ese iba a ser el día de su fin.
Cuando la fiesta estaba en su apogeo el rey se acercó al grupo de gente que rodeaba al sabio y le hizo la pregunta: "Díme, tu que tienes todas las respuestas: ¿cual será el día de tu muerte?
El sabio, mirando a los ojos al rey meditó unos segundos su repuesta. Por fin contestó: "Desconozco el día exacto de mi muerte pero puedo asegurarte que será un día antes que la tuya".
El rey se quedó desconcertado y aunque por unos instantes pensó en hacer lo que había largamente planeado pensó en que sucedería si el mago tenía razón. En ese caso él mismo moriría al día siguiente.
Pensativo se alejó del grupo.
Esa misma noche hizo que su guardia siguiese al sabio para asegurarse de que llegaba bien a su casa.
Al día siguiente y en los otros mandaba siempre a alguien para ver que el hombre sabio estaba bien y que no le sucedía nada malo.
Él mismo empezó a visitarle con cualquier pretexto que le permitiese asegurarse de que estaba bien. En estas visitas comenzó a hablar con el sabio y no tardó en darse cuenta de que era un hombre bueno y comenzó a pedirle consejos.
Gracias a esos consejos, el tirano fue cambiando el rumbo de su reino y el pueblo a su vez cambió de opinión hacia su rey al que poco a poco consideraron un hombre justo y digno de respeto.
Con el paso de los años los dos hombres se hicieron amigos y un día el rey le confesó que un día ya lejano había pensado en matarle.
El sabio le dijo: "Lo sé, lo vi en tu mirada, pero no debes temer porque te engañé para salvar mi vida. Soy un hombre anciano y tu eres aún joven. No debes temer por mi muerte pues tu vivirás mas tiempo que yo".
Una mañana cuando el rey fue a visitarle, descubrió que había muerto durante la noche.
No sintió temor sino una gran tristeza.
No se sabe si por el dolor o por otra causa lo cierto es que el rey murió un día mas tarde.


Escuché esta historia en la radio del coche y me gustó. De todas las historias podemos aprender algo. De esta lo primero que me vino a la cabeza es lo equivocado que resulta rechazar a las cosas y a las personas antes de conocerlas.


8 comentarios:

  1. O también que si no puedes vencer a tu enemigo, alíate con él.

    Un bella e interesante historia para pensar...

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  2. si, tienes razón del miedo a lo desconocido vienen todas las desconfianzas, recelos,odios y fobias que podamos tener. En vez de acercarnos a escuchar, entender y ampliar nuestra visión del mundo y del ser humano,ponemos barreras muchas veces.
    Un saludo afectuoso

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  3. Mi conclusión es que no estamos preparados para afrontar la muerte. Ni siquiera la ajena.

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  4. Bella historia, sabia reflexión, un placer leerte. Por cierto el tratamiento de la foto es una pasada.
    Un abrazo

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  5. Bonita historia, y muy cierta, por desgracia muchas veces juzgamos a la gente sin conocerla, y sin dar posibilidad de que la conozcamos y nos conozca. Todos tenemos algo de tiranos, en ese sentido, o al menos, asi lo creo yo.
    La foto, es preciosa, voy a tener que aprender algo de fotografia, para estar a la altura de estos blogs:)
    Besos:)

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  6. Me gusta tu conclusión final, muy acertada Chanclas.
    Creo que el rey murió de pena, por perder a ese gran amigo al que un día quiso matar…
    Un abrazo.

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  7. Antes de nada y haciendo honor a aquello de "Al Cesar lo que es del Cesar..." decir que esta foto no es mía sino de alguien (lo siento no sé el autor) de Internet. En mis fotos pongo al pie chanclas para distinguirlas. Gracias por pensar que era capaz de haberla hecho yo.

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  8. Pues tienes razón, yo misma muchas veces insconcientemente rechazo algo, por desconocido, pero cuando miras el corazón, ya lo ves todo diferente, a veces nos creemos mas que nadie, a veces se creen mas que nadie, pero todos somos nadie, todos tenemos algo que enseñar y algo que aprender, de todas maneras pienso que el que es malo, normalmente malo morira, cuando no pienso así, seguro me la meten doblada, peco por ingenua, tanto genio para eso, para pecar de ingenua y tontorrona supina,
    un saludo fuerte,

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