30 octubre 2009

LOS PAPALAGI.

El escritor Erich Scheurmann escribió un libro en el que recogía los supuestos discursos de Tuiavii de Tiavea, jefe Samoano. En estos discursos se describe la visión de nuestra civilización que un nativo habría conocido durante un viaje por Europa a principios de 1.900
Si no conocéis esta obra, merece la pena ver con otros ojos, con los ojos de un ser "poco civilizado" las cosas y las actitudes que para nosotros son normales.
Para el resto es una buena oportunidad de releer alguno de los extractos que os propongo.
Para todos es una oportunidad de exponer lo que nos parece nuestra forma de vivir.

LOS PAPALAGI SON POBRES A CAUSA DE SUS MUCHAS COSAS
Permitidme explicaros, hermanos queridos de las muchas islas, qué es UNA COSA. Un coco es una cosa: un matamoscas, un taparrabos, la concha, el anillo del dedo, el recipiente para la comida y el tocado, todo ello son cosas.
Es signo de gran pobreza que alguien necesite muchas cosas, porque de ese modo demuestra que carece de las cosas del Gran Espíritu. Los Papalagi son pobres porque persiguen las cosas como locos. Sin cosas no pueden vivir. Cuando han hecho del caparazón de una tortuga un objeto para arreglar su cabello, hacen un pellejo para esa herramienta, y para el pellejo hacen una caja, y para la caja, una caja más grande. Todo lo envuelven en pellejos y cajas.

PROFESIONES DE LOS PAPALAGI Y LAS CONFUSIONES QUE DE ELLAS RESULTA
Cada Papalagi tiene una profesión. Tener la profesión significa hacer siempre las mismas cosas. Hacerlas tan a menudo que incluso podrías hacerlas con los ojos cerrados y sin esfuerzo alguno.
Algunas veces es estupendo ir a buscar el agua de la ría, puede ser incluso agradable hacerlo un par de veces. Pero si debes transportar el agua de la salida a la puesta del sol, día tras día, cada hora hasta que falla tu fuerza, trayendo y trayendo, al final tirarás tu cubo con ira, amargado por la esclavitud de tu cuerpo. Porque no hay nada tan duro para un hombre como hacer la misma cosa una y otra vez.

EL METAL REDONDO Y EL PAPEL TOSCO.
Y así, en la tierra de los blancos es imposible estar sin dinero, ni siquiera por un momento, entre el amanecer y el ocaso.
Tienes que pagar, que significa dar dinero, por el suelo en el que permaneces de pie, por el punto donde quieres construir tu cabaña, por la estera para la noche, por la luz que brilla en el interior de tu cabaña. Cuando quieres cazar al gorrión o ir a un sitio en el que la gente se divierte, donde cantan y bailan, o si quieres pedir consejo a tu hermano, debes pagar por todo. Incluso para nacer tienes que pagar y, cuando mueres, tu aiga debe pagar, puesto que tú estás muerto y debes pagar para obtener permiso para depositar tu cuerpo en la tierra y por la gran piedra que ponen encima de tu tumba como recordatorio.He descubierto una única cosa por la que no se pide dinero y de la que todo el mundo puede tomar tanto como quiera: el aire para respirar. Pero sospecho que eso ha escapado meramente a su atención y no dudo en decir que, si mis palabras pudieran ser oídas en Europa, inmediatamente pedirían metal y papel tosco por eso también. Porque cada europeo siempre está a la búsqueda de una razón para pedir continuamente más dinero.

Podeis encontrar la totalidad de los textos AQUÍ.
Esta entrada fue propuesta por mi amigo Ramón Caba Robletto.

28 octubre 2009

El último suspiro.


Cae la tarde.
En desigual lucha contra el mar, pequeñas manos llenas de arena se enfrentan a las olas.
Solo una foto más y guardo la camara en mi mochila.
En su interior me llevo el último suspiro del día.

 FOTOGRAFÍA FINALISTA EN EL 





26 octubre 2009

TALIBANIA

Talibania. chanclas

..... Pero... ¿en qué clase de mundo vivimos?


25 octubre 2009

El banco.

El banco. chanclas

Fuiste el rincón oscuro. El más buscado.
Escuchaste confidencias de enamorados mientras la música de la orquesta sonaba y la luz de la luna avergonzaba con su resplandor a las bombillas de colores colgadas de los arboles.
Hoy, el tiempo, ese enemigo que solo sentimos cuando se ha ido, inexorablemente te va haciendo desaparecer.


18 octubre 2009

El puente.

El puente. chanclas.

Apoyados en él veíamos ponerse el sol haciendo guiños entre sus arcos de acero.
Su complicidad acompañaba nuestras furtivas citas.
Y solo el sonido del rio era capaz de amortiguar el de nuestros corazones desbocados.
Hoy será nuestra despedida, el final de nuestra historia inacabada.
Tu silueta quedará para siempre en mi recuerdo.
El puente guardará tu nombre





17 octubre 2009

Lo bien hecho...

El abanderado. chanclas.

Estos valores siempre deberían cotizar al alza en la bolsa de la vida, pero me temo que no están muy de moda.
En esta sociedad del mínimo esfuerzo y del cambalache, cada vez lo bien hecho abunda menos.
Poner lo mejor de nosotros mismos, hacer las cosas lo mejor que sabemos debería tener su recompensa. Aunque solo sea nuestra propia satisfacción personal, aunque solo sea por acabar el refrán que dice: " ... bien parece"
Afortunadamente algunos, como nuestro "romano" al que seguramente podrás ver el lunes detrás de la ventanilla de una oficina del banco o reparando nuestro coche en el taller, aún lo practican.
Si pone en su trabajo cotidiano el mismo carácter que pone en su actividad guerrera, sin duda estaremos de suerte.

13 octubre 2009

Sueños.

Sueños. chanclas

La noche esconde espuelas, atesora secretos
para el viajero que se aventura a solas hacia rutas insomnes;
cuando el sueño se acuesta a la deriva
y una embriaguez antigua vuelve a cercar los ojos
caballos que se despeñan cada noche
y luego recobran vida para volver a suicidarse .


De: El sueño de los caballos muertos.
Amalia Iglesias.


09 octubre 2009

IX Concurso de fotografía GUERRAS CANTABRAS.

El mercader de esclavos. chanclas.
.
Con esta fotografía he obtenido el 4º premio en el IX Concurso de fotografía GUERRAS CANTABRAS.
Mi agradecimiento a los miembros del jurado que la distinguieron entre las 142 fotos presentadas en la modalidad papel.
Espero que os guste.


07 octubre 2009

En el parque.

El hombre del transistor. chanclas

Aprieta el transistor contra su pecho.
Como si quisiera sentir fuerte el latido de ese corazón atrapado entre sus manos.
De ese compañero que le lleva lejos del banco de la plaza.
Mira sin ver a los que disimuladamente le observan al pasar.
La música siempre fiel, le rodea como si se tratase de una burbuja que le aisla y le proteje.
Su salvoconducto y su refugio.
Ajeno a lo que pasa a su alrededor...
¿Locura o felicidad?
Escucha Moon River. Louis Armstrong