04 abril 2012

Era ...


Paris la nuit. chanclas

Era su enésima derrota. Caminaba rumiando en inútiles análisis cual podría ser la causa.
Todavía podía escuchar sus últimas palabras que machaconamente volvian una y otra vez.
Quería hacerse invisible entre la gente. Sentía como si todos pudiesen leer en su cara.
Empezaba a chispear.
Se resistía a sacar un cigarrillo del paquete que acababa de comprar. Solo tenerle le daba tranquilidad. Adicción. Maldita adicción.
Que coño! porqué no? que mas da!
Le apetecia sentarse en uno de los bancos que dejaba a su paso pero los iba rebasando diciendo: "no lo hagas parecerás un triste y solitario tio abandonado". Como si el banco fuese una maquina de rayos X capaz de desnudar su alma a todo dios que pasase por allí.
Se levantó,  tiró el cigarrillo y con él tiró algo más...
De repente sintió como si hubiese arrojado un pesado lastre.
Empezaba a hacer frio. Se subió el cuello de la chaqueta,  sacó su movil y llamó a un amigo.
No tiraré mis ganas de vivir  a la papelera.
Alzó la mano y enseguida un taxi se detuvo.
La noche empezaba al colgar, se oyó murmurar a si mismo.